domingo, 16 de noviembre de 2014

LA GRAN RECESIÓN III.

Socializar las pérdidas.      

Tras la  crisis de confianza, la bonanza demostró ser humo. A lo largo de febrero y marzo de 2008 tanto en Estados Unidos como en Europa, fueron necesarias cada vez más inyecciones de capital realizadas por los Bancos Centrales y la Reserva Federal, a fin de reducir la tensión  de  los  mercados. En septiembre, después de otra masiva inyección de capital la aseguradora AIG, la mayor del mundo, era comprada por la Reserva Federal después de la petición de ayuda que el muy liberal Wall Street Journal publicó en portada. El día 18 el gobierno estadounidense aprobó un rescate estatal, a fin de que los bancos pudieran  cambiar sus activos  contaminados por dinero y  durante  seis  meses  el Tesoro no tendría que dar cuenta al Congreso. La Reserva Federal obligó a los bancos de inversión Goldman Sachs y Morgan Stanley a convertirse en bancos comerciales, acabando así con la banca de inversión en EEUU y poniéndoles  bajo control  de  Reserva  Federal. El 26 de septiembre, la Washington Mutual, la mayor caja de ahorro estadounidense fue adquirida por JP Morgan.

Al día siguiente Irlanda, antes bautizada como el Tigre Celta por la dura política neoliberal llevada a cabo desde 1987, se convirtió es la primera economía de la Unión Económica y Monetaria que  entró  en  recesión. Los  grandes bancos  europeos  que  habían  asumido  grandes  riesgos  el  mercado hipotecario  de  EE.UU. se vieron arrastrados  a  la  crisis.  Los  gobiernos  europeos  intervinieron  en  diversas entidades bancarias a través de otras entidades bancarias, provocando así el caos en los mercados financieros y la caída de las cotizaciones bursátiles. Los Estados griego e irlandés decidieron garantizar el 100% de sus depósitos. La Cámara de Representantes de Estados Unidos destinó ingentes cantidades a sostener el sistema financiero  comprando los activos tóxicos de valor casi nulo por el Emergency Economic Stabilitation Act a beneficio de los grandes bancos y agencias de inversión. Al día siguiente el Estado alemán declaró que garantizaría la totalidad de los depósitos bancarios. El problema era que el volumen generado por el capital financiero en  su  fiebre especulativa,  multiplicaba  miles  de  veces  el  valor  de  la  economía  mundial  y  ese desequilibrio amenazaba el colapso del sistema. El 16 de octubre se plantea una reunión del G8 y los BRICS para la reforma del sistema financiero internacional.  Mientras, el Banco Central Europeo acordó la emisión de líneas de crédito a muy bajo interés para sanear la banca, otro instrumento utilizado fue la creación del “banco malo” para traspasar los activos tóxicos y que el dinero público asumiera posteriormente las pérdidas. La creación de este “banco malo” sería una de las condiciones impuestas a los países para acceder al rescate bancario.
Un mundo sumido en la crisis, países expoliados, recesión, despidos masivos, deshaucios, planes de ajuste y miseria. El panorama de  lo que se ha dado en llamar Gran Recesión es desolador. Sin embargo los responsables de la hecatombe, no sólo no han sido castigados, sino que les han premiado, mientras se aprieta a la población  para  extraer  la  liquidez  necesaria  para  alimentar la maquinaria capitalista. Los mismos  que  estaban  al  mando  en  2008  siguen  controlando  el  sistema  y  se  mantienen  en  los  mismos presupuestos ideológicos neoliberales.

La desregulación financiera impulsada por las administraciones de Bill Clinton  y profundizada por la de George W. Bush, durante un breve período pareció en entredicho, pero pronto se volvió al mantra de  que la regulación de los mercados es nociva. Así el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan cargó contra  la  ley Dodd  Frank  que intentaba  tímidamente  poner  cierto  control  al sistema. Una vez  pasado el riesgo  de  un  desmoronamiento  masivo  del  sistema  y  convertidas las macrodeudas  financieras  privadas en deudas públicas, los grupos financieros y corporativos volvieron a la carga para debilitar aún más la esfera del poder público y las instituciones políticas, solícitas, atienden a sus requerimientos.
 
Golpes de Estado financieros.

En  la  Unión  Europea  voluntad  política  de  plantar cara a los mercados. Un territorio donde  la voracidad  del  capitalismo  era  ponderada  por  políticas  de  protección social, el  Estado  del  Bienestar, se convirtió el nuevo objetivo a batir. El volumen de capitales que mueven los mercados (el conjunto de bancos de  inversión,  compañías  de  seguros, fondos  de  pensiones  y  fondos  especulativos)  en  sus  transacciones (divisas, acciones, bonos del Estado y productos derivados), revela la colosal financiarización de la economía real. Como consecuencia de ello ninguna economía nacional puede resistir el asalto de los mercados cuando actúan de forma coordinada.
Así ha sucedido con los llamados PIIGS, Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España, at acados por los propios  bancos  rescatados,  las  aseguradoras  y  fondos  europeos,  que  poseen  la  mayor  parte  de  su  deuda soberana. Al hacer aumentar  los  tipos  de  interés  que  pagan  los  Estados  por  endeudarse ,  los  situaron  al borde de la quiebra al tener que dedicar más dinero a pagar la deuda. De ahí la importancia que tienen las tres grandes agencias de calificación, Fitch Rating, Standard & Poors y Moody's que juegan un activo papel en esta guerra.
Los  mercados  han  conseguido  que  sus  representantes  accedan  directamente  al  poder  político  sin pasar por elecciones. Lucas Papademos primer ministro de Grecia durante un breve período, Mario Monti, Presidente  del  Consejo  de  Italia  son  miembros de  la  Comisión  Trilateral  y  al  igual  que  el  presidente  del Banco Central Europeo, Mario Draghi, trabajaron para Goldman Sachs . Cuando no han sido sus propios tecnócratas,  han  sido  gobiernos  más  que  complacientes  los  que  han  implementado  las  medidas  de  ajuste compañía, permitió a sus ejecutivos disfrutar de unas vacaciones pagadas, en las que despilfarraron en Plumber Manor y en los lujosos  resorts  de  California,  el  dinero  de  los  contribuyentes,  tal  como  denunció  el  fiscal  de  Nueva  York  Andrew Cuomo en octubre de 2008.     

La Europa de dos velocidades.    
La política monetaria de la Unión está a merced del Banco Central Europeo, cuyo único objetivo es garantizar la estabilidad de los precios sin rendir cuentas ni a gobernantes ni a electores. Para Alemania la moneda  única  representaba  una  gran  ventaja  comercial  estratégica  gracias  a  la  doble  oportunidad  de  una  productividad  al  alza  y  un  coste  del  trabaj o  a  la  baja , las  industrias  exportadoras  alemanas  con  la unificación se volvieron más competitivas y se apoderaron de una gran parte de los mercados de la eurozona.
En su periferia, la pérdida de competitividad fue artificialmente compensada con una afluencia de créditos con bajos tipos de interés, según las tesis monetaristas de Bruselas y Berlín. Cuando  la  crisis  financiera golpeó  Europa,  la  credibilidad  de  las  deudas  acumuladas en  los  países meridionales se desmoronó, haciendo temer una reacción en cadena de Estados en banc arrota. Pero mientras en Estados Unidos la gigantesca inyección de dinero público restablecía la salud de los bancos en peligro, los estatutos del Banco Central Europeo prohibían adquirir los créditos de un país miembro. Además, Alemania, al frente de una  coalición de Estados nórdicos pudo imponer a los países más vulnerables , programas de austeridad brutales para restaurar la confianza de los acreedores. Estos programas respondían a la ortodoxia neoliberal: recortes  de  los  gastos  sociales,  desregulación  de  los  mercados  y  privatización  de  los  bienes públicos;  acompañado  de  un  fuerte  incremento  de  la  presión  fiscal.  Incluso  la  regla  de  oro  del  equilibrio presupuestario  fue  introducida  en  la  Constitución  de  la  mayor  parte  de  los  países  miembros  de  la  Unión. 
Falta  por  ver  cuánto  resistirán  las  poblaciones  estos  sufrimientos,  máxime  cuando  sus  sacrificios  se  demuestren nuevamente vanos.
    
Conclusiones ¿Refundación del capitalismo?    
  
Según el Fondo Monetario Internacional  el 95% del dinero real de la economía ha sido creado por la  banca  privada  mediante  la  celebración  de  compromisos  de  préstamo  con  los  prestatarios, por lo que el multiplicador monetario ha dejado de responder a cualquier exigencia de la tasa de reserva. Esto significa que la creación del dinero está totalmente fuera de control, creando ciclos de auge y caída 
La regulación del dinero y las finanzas ha pasado a estar dirigida cada vez más por actores privados que por los Estados  mismos, una  política que  casa mejor  con  las  necesidades  de   bancos y  corporaciones industriales, más que con las necesidades de las poblaciones de los Estados. Los tecnócratas de los Bancos Centrales  y  las  agencias  de  calificación  salvaguardan  así  los  mercados  de  políticas  redistributivas. Nos encontramos en un mundo donde la autoridad es externalizada y los Estados instrumentalizan la soberanía para servir al dominio de actores transnacionales.
Los  gobernantes  del  mundo  occidental  parecen  proclives  a  sacrificar  el  interés  general  por  la satisfacción de sus clientelas, con una convergencia de intereses favorecida además por lo que se ha dado en llamar “puertas giratorias”. Ahora los países asfixiados, dedican ingentes cantidades a pagar los intereses que generan las deudas, pero es tal su magnitud que parece obvio que jamás serán reembolsadas. En este sentido se enmarcan las luchas por una auditoría pública de la deuda o incluso su anulación, según la teoría de la deuda odiosa.    
Los  magos de las finanzas pueden  seguir jugando en el gran casino de la economía  mundial desregularizada, sin embargo incluso en el corazón de la, hasta hace poco indiscutible, potencia hegemónica se constata el hecho  de que después de cinco siglos de dominio occidental, los países emergentes tienen vocación de disputar la supremacía mundial a Washington y sus aliados.
Además nos encontramos  en un punto de inflexión porque  la  predación  de  los  recursos, que ha crecido desde los inicios de la Revolución  Industrial  a  un  ritmo  acelerado, comienza a dar síntomas  de agotamiento. La disociación de la ciencia económica respecto del mund o físico no debe ocultar esta realidad.
Aunque  el capitalismo  pueda  mantener  su  huida  hacia  adelante, parece obvio y  necesario que el  sistema económico debe adaptarse a las exigencias ecológicas, como ha ocurrido en buena parte de la historia de la humanidad, porque sino las consecuencias pueden ser catastróficas.    

La descomposición de la democracia política y la contracción de la soberanía nacional es de suponer que terminen pasando factura si los amortiguadores establecidos en el Estado del Bienestar frente al aumento de las desigualdades inherente al capitalismo, se suprimen. Lamentablemente la persistencia de las políticas de ajuste y el auge de la extrema derecha en las recientes elecciones europeas, evidencian que esta lección no ha sido aprendida.     

No hay comentarios:

Publicar un comentario